Hoy en día… “¡cualquiera puede ser fotógrafo!”

Fotografiando Barcelona - Isma Monfort Vialcanet

¿Cuántas veces habré oído esta expresión?. Algunas veces hasta yo mismo la he dicho y es que, claro está, algo de verdad en ella hay (si no mucho). Normalmente se hace notar mientras nos alucinamos ante la buena calidad que consiguen las cámaras de hoy en día sin tener que poner mucho esfuerzo de nuestra parte, especialmente la de los teléfonos móviles más modernos y avanzados.

Es bien sabido que estamos haciendo más fotografías que nunca, algo que ocurre a nivel mundial y que la gente de Google y Facebook nos recuerdan cada vez que comparten sus estadísticas. La popularización de la fotografía digital y el hecho que llevemos permanente encima una cámara hace que sea más fácil y barato que nunca hacer fotos de todo lo que vemos. Otra cosa es que luego nos paremos a ver esas fotos en un futuro… (¡Ups!)

¿Ya no quedan fotógrafos?

Entonces, si todos llevamos encima una cámara capaz de hacer ‘buenas fotos’ en cualquier situación, ¿significa eso que ha desaparecido la profesión de fotógrafo?. Echando un vistazo creo que es evidente que no. Sí que es cierto que se ha tenido que adaptar, en ocasiones de forma muy dramática, pero dudo que en ningún momento vaya a desaparecer del todo.

Cuando apareció la televisión muchos pronosticaron equivocadamente la desaparición de la radio como medio. Pero lo cierto es que el formato radiofónico ofrece ciertas características únicas básicamente imposibles de sustituir por otros. Eso hace que se mantenga aún teniendo que adaptarse al mundo digital. Bien, pues tengo la sensación que algo parecido está ocurriendo con la fotografía como profesión.

Y es que en el fondo la perfección técnica con solamente tocar un botón que nos prometen las nuevas cámaras (de nuevo, especialmente la de los móviles), solamente es una parte de lo que compone una buena imagen. Y a menudo no es ni tan solo la más importante de todas. Demasiadas veces una fotografía perfectamente iluminada de un atardecer en una costa remota, en el fondo no nos transmite ninguna sensación en especial.

Barcelona a vista de móvil - Isma Monfort Vialcanet

Hacer buenas fotos cuesta más de lo que parece

Las buenas fotografías no salen de la nada, cuestan mucho trabajo de hacer. Cualquier fotógrafo honesto te reconocerá que de todo su archivo, solamente una muy pequeña minoría de las imágenes pueden ser definidas como buenas. Personalmente, me siento afortunado si al volver de un viaje (en el que probablemente he hecho centenares o miles de tomas) me quedo con una selección de unas 20 o 30 fotos que cuenten una historia.

Así que si la tecnología nos ayuda a hacer mejores fotos, ¡mejor que mejor!. Y el hecho que ‘hoy en día todos somos fotógrafos’ me parece una muy buena noticia. Cuántos más seamos haciendo fotos más conciencia tendremos del medio, más posibilidades habrá de hacer buenas fotos, más interés habrá para ir más allá de lo que nos ofrece la técnica, y más ganas habrá de explorar y aprender del mundo que nos rodea.