La mejor óptica fija para la fotografía de viaje

A poco que seas como yo, llevar encima un equipo fotográfico ligero es algo que se acaba convirtiendo en una prioridad. Especialmente cuando estamos de viaje, en que salimos a explorar todo el día con el equipo a cuestas y disponible en todo momento. Es en este sentido que las ópticas fijas nos pueden aportar una gran ligereza si las comparamos con la mayoría de la ópticas zoom.

Antes que nada, hay que tener claro que las ópticas fijas tienen una evidente limitación: no vamos a poder cambiar la focal según nos convenga. Decidir llevar encima una única óptica fija puede ayudarnos de muchas formas, pero a la vez seremos esclavos de nuestra elección para el resto del día (a no ser que llevemos varias ópticas fijas encima, con lo que perdemos toda las ventajas que hemos mencionado). Eso sí, a nivel creativo seguro que nos estimula a ser más creativos en nuestras composiciones y estilos de disparo.

Pero entonces, ¿cuál es la mejor óptica fija para salir de viaje?

Precisamente la pasada primavera aproveché un corto viaje por tierras andaluzas para poner a prueba varias focales y analizar los resultados a la vuelta. Como la previsión era visitar tres ciudades distintas, elegí tres de las ópticas más frecuentes. En cada ciudad usaría solamente una para intentar forzar a mi mente a ‘pensar en esa focal’ de forma lo más natural posible.

Las elegidas fueron, en su equivalente de 35mm, un 28mm (f2.8), un 35mm (f2.0) y finalmente un 50mm (f2.0). Digo lo de equivalente ya que yo uso un equipo con sensores ‘APS-C’, algo más pequeño que el standard ‘full frame’.

-Cádiz en 28mm (f2.8)

La focal más cercana a la cámara de los móviles.

En positivo: Al ser la focal más angular de todas, normalmente no hay que romperse la cabeza para encontrar una composición, casi todo lo que tenemos delante sale fácilmente en la foto. Quizás la más práctica para los paisajes o escenas en las que nos podemos acercar mucho a la acción.

A tener en cuenta: Es la focal que más nos va a distorsionar la imagen. Si retratamos edificios o escenas similares, será muy complicado obtener líneas paralelas y los rostros más cercanos pueden quedar algo distorsionados. Tampoco es una lente especialmente aconsejable para conseguir detalles, nos va a costar mucho aislarlos de todo lo demás.


-Sevilla en 35mm (f2.0)

El término medio y el favorito de muchos foto-reporteros.

En positivo: Lo mejor de los dos mundos. Por un lado es suficientemente angular como para captar paisajes o acciones de cerca, y a la vez nos puede servir para captar ciertos detalles o incluso algún retrato informal. No me estraña que sea una de las focales fijas más usadas.

A tener en cuenta: Lo peor de los dos mundos. Si te encuentras en un espacio estrecho vas a echar de menos tu querido 28mm, si estás algo lejos de la acción te va a faltar ‘zoom’ para aislar lo que quieres retratar. No me extraña que a menudo acabe usando ópticas zoom.


-Jerez en 50mm (f2.0)

La focal más clásica de todas, y con razón.

En positivo: Líneas rectas y paralelas, una estética muy agradable y natural, la mejor para detalles y retratos. Se dice que las ópticas 50mm son las que nos ofrecen el ángulo más cercano a nuestra forma de ver, y eso se traduce en imágenes que nos parecen naturales y sin distorsiones.

A tener en cuenta: Con esta focal claramente tendremos que poner mucho de nuestra parte para fotografiar grandes escenas o edificios. Muy a menudo nos vamos a encontrar que la escena ‘no nos cabe’ entera en la foto.


Mi óptica fija ganadora:

Para mi, la mejor de las ópticas fijas para llevar de viaje es el 35mm (pudiendo incluir a los 40mm, que alguno hay). Su punto medio me parece idóneo en la mayoría de situaciones y escenarios.

Objetivo fijo 35mm f2.0

 

Evidentemente deberás calcular cual es la focal que equivale a un 35mm según el tamaño del sensor de tu cámara. En mi caso, que uso el sistema APS-C, debo usar una óptica de 22mm para equiparar el ángulo de visión de un objetivo 35mm en una cámara ‘full frame’: